miércoles, 10 de junio de 2009

LA ESPERANZA EN GUARANÍ

Cristian Jure en Cuatro Ficciones

El género documental ha proliferado en los últimos años ante la necesidad de debatir viejos conflictos del pasado, así como las consecuentes crisis del presente. Les ha llegado el turno a los nuevos gobiernos de América Latina, luego de la ola neoliberal. Paraguay: nosotros también podemos, de Cristián Jure, retrata las condiciones históricas y coyunturales en las que llegó Fernando Lugo a la presidencia. La película se proyectó el jueves pasado en el Centro Cultural Islas Malvinas, en el espacio organizado por el Grupo Editor Mil Botellas. La última obra de Jure inauguró el ciclo del mes de junio, dedicado a documentales con temáticas literarias.
La película de Jure propone una búsqueda ambiciosa en los nudos de la historia del Paraguay que permiten entender la pobreza actual de un país que, hasta la década de 1870, había tenido una industrialización en ciernes y una economía independiente. La ambición fílmica cumple con creces su objetivo, lo mismo al presentar la figura de Fernando Lugo, un hombre al que determinada coyuntura le permitió llegar a la presidencia.
Luego de la proyección, Cristián Jure se dispuso a intercambiar opiniones con los presentes, interesados en la realidad latinoamericana a partir de los movimientos sociales y los proyectos de Bolivia, Venezuela y Ecuador. Entre los presentes, había una importante cantidad de residentes uruguayos, peruanos y paraguayos. La charla con el público la abrió Severino Gómez, el presidente de la Asociación de Hermandad Latinoamericana, quien repartió elogios al trabajo de Jure y confesó su adhesión y esperanza a la etapa inaugurada por Lugo. Otro de los presentes puso el énfasis en el dolor del pueblo paraguayo y los peligros que rodean al gobierno de Lugo.
Esos peligros son muy bien retratados al final del documental, con los testimonios del propio vicepresidente, un representante de los polos sojeros y de la oposición. Sin embargo, es la esperanza la que se percibe en todo el documental. Por ejemplo, en los fragmentos de los fervorosos discursos de Lugo, citando a Rafael Barrett y a Augusto Roa Bastos. O el mismo cierre, con un bello poema de Elvio Romero leído por el actor Arnaldo André.
Paraguay. Nosotros también podemos no es la primera incursión de Cristián Jure en la realidad del continente. Ya filmó Bolivia para todos, en el 2008, y está en un proyecto sobre Ecuador y la esperanza desatada por el proceso del gobierno de Rafael Correa.
El ciclo Cuatro Ficciones continúa el jueves que viene con la proyección de Línea Sur, de Fabián Fattore, documental sobre un viaje a la Patagonia, en base a textos del escritor Osvaldo Soriano. Como en el resto de las proyecciones del mes, se contará con la presencia del director para charlar con el público.

Ramón D. Tarruella
Nota publicada en Diagonales, el lunes 8 de junio de 2009.

viernes, 5 de junio de 2009

CUATRO AUTORES HABLAN DE LOS PROTAGONISTAS DE SUS LIBROS

Ricardo Petraglia, Carlos Vallina, Felipe Celesia y Pablo Waisberg

No es cosa fácil la elección de una personalidad lo suficientemente atractiva como para conseguir la simpatía de sus lectores, y merecer a su vez, un arduo trabajo de investigación por parte del biógrafo. Idea que sostuvieron los cuatro invitados del Ciclo Cuatro Ficciones, aunque a la vez coincidieron en que sobran vidas excepcionales a las cuales dedicar una biografía. Carlos Vallina, co-autor de El cine quema. Raymundo Gleyzer; los periodistas Felipe Celesia y Pablo Waisberg, autores de La ley y las armas. Biografía de Rodolfo Ortega Peña, y Ricardo Petraglia, autor de Estela. La muerte de una hija que parió una abuela, se presentaron el jueves pasado en el Centro Cultural Islas Malvinas para hablar largo y tendido sobre biografías políticas, cerrando así el ciclo de mayo destinado al género.
En el caso de Carlos Vallina, que junto a Fernando Martín Peña escribió El cine quema, la figura elegida fue la de Raymundo Gleyzer, cineasta desaparecido en la última dictadura militar: “la intención fue invocar, poner de pie, a una personalidad que no deja de ser espectral, y que supo interpretar la realidad del momento con mucha lucidez”. Un personaje que Vallina tuvo la suerte de conocer cuando estudiaba cine en la facultad La Plata, “mientras nuestros compañeros intentaban aprender cómo se hacía una película, Raymundo ya había cargado una cámara al hombro y recorría el Brasil”, así retrató a Gleyzer, quien más tarde se convirtió en uno de los directores de cine político más importantes del país. Aquellas imágenes filmadas en Brasil, luego serían reunidas en La tierra quema, su primer documental.
Pablo Waisberg consideró la importancia del género al permitir el rescate de un personaje olvidado. Manifestó también que, “conocer el itinerario histórico recorrido, en este caso de Ortega Peña por medio de su militancia política, permite comprender mejor los procesos, las situaciones políticas, económicas y sociales de hoy”, agregó Waisberg, sobre la oportunidad de adentrarse en toda una generación a partir de su trabajo.
Felipe Celesia comentó que su primer acercamiento al personaje elegido fue a través de comentarios y semblanzas trasmitidas por su padre, que en los años setenta había sido defendido por Ortega Peña. Sin embargo, Celesia confesó que cuando quiso compartir la decisión de escribir sobre el abogado asesinado por la Triple A, su padre le advirtió: “ese no se merece una biografía; era un “getón” que no ponía el cuerpo como sí lo hacíamos nosotros”.
Celesia continúo aportando ciertas inquietudes que aparecieron una vez avanzada la investigación: si escribir o no sobre la vida íntima de Ortega Peña que en ocasiones, podía opacar sus virtudes como profesional. Y también dejó una pregunta como apertura a un debate con el público y los demás invitados: “¿está bien biografiar a los malos?”.
A la pregunta, Carlos Vallina reveló su deseo de leer una biografía sobre el general Ramón Camps, “sería muy interesante comprender cómo puede dividirse la mente humana”, y acotó: “tenés a un ser despreciable por un lado, pero que frente a su perrito y a sus nietos nadie puede negar que sea afectuoso, o el mejor abuelo”.
Ricardo Petraglia respondió a la misma pregunta diciendo que no hace falta evadir datos, “cuando se trata de un trabajo intelectual, hecho honestamente, incluso puede el personaje volverse más atractivo de lo que es”. Hacia el final de la charla, habló de los límites difusos que existen entre la vida pública y la vida privada, y el lugar que merece este último aspecto para terminar de presentar al personaje biografiado. “Respecto a Estela, en una oportunidad me surgió el dilema de si debía hablar o no sobre su conducta, porque en el ´55 salió a apoyar el golpe; aunque supe que las adversidades sufridas después, me sirvieron para entender que fueron como una especie de bisagra en su vida”, agregó Petraglia.
Otra de las dificultades intercambiadas entre los invitados, fue el desafío de biografiar a un personaje vivo como Estela de Carlotto y en el caso de Celesia y Waisberg, a Mario Firmenich, el próximo proyecto biográfico encaminado por los autores.
El ciclo Cuatro Ficciones que organiza el Grupo Editor Mil Botellas continua en junio con “Tinta y Celuloide”, un mes dedicado a la proyección de documentales. El próximo jueves 4 a las 19.30 hs, con entrada libre y gratuita, se proyectará el documental “Paraguay. Nosotros también podemos” y contará con la presencia de su director, Cristian Jure.

Sofía Silva
Nota publicada en Diagonales, el lunes 1 de junio de 2009.

lunes, 1 de junio de 2009

KORDON EN LOS DIARIOS

En el diario El Día:


En diario Perfil:

sábado, 30 de mayo de 2009

JUAN CARLOS JARA Y SU LIBRO SOBRE CÁTULO CASTILLO

Norberto Galasso y Juan Carlos Jara en el Centro Cultural Islas Malvinas


¿Cuántas facetas tiene un hombre? ¿Se puede ser compositor de tango, autor de novelas y cuentos, astrólogo aficionado, boxeador, periodista, dirigente gremial y uno de los poetas argentinos más importantes del siglo XX? La respuesta es uno de los ejes de Barro de arrabal. Vida de Cátulo Castillo, libro del periodista e historiador platense Juan Carlos Jara. Esta obra forma parte de la colección “Nomeolvides” del Instituto Arturo Jauretche y fue presentada el jueves pasado en el Ciclo Cuatro Ficciones, organizado por el Grupo Editor Mil Botellas en el Centro Cultural Islas Malvinas. Acompañaron al autor del libro, el periodista y escritor Norberto Galasso y Marco Aurelio Roselli, director del Instituto Jauretche.
A lo largo de la charla se comentaron anécdotas de Cátulo Castillo que lo pintan tal cual era. Por ejemplo, que se dedicaba a recoger perros de la calle en Ciudad Evita convirtiéndose en una suerte de veterinario sin título del barrio, o de un encuentro con Perón en 1953 en una Unidad Básica dirigida por la actriz Fanny Navarro, donde el entonces presidente le dijo: “La cultura es popular o no es cultura”, y le ofreció la presidencia de la Comisión Nacional de Cultura, cargo que el compositor de tangos ejerció hasta el golpe de 1955.
Norberto Galasso emparentó la figura de Castillo con otros poetas magistrales que fueron silenciados durante años por su adhesión al peronismo, como Enrique Santos Discépolo y Homero Manzi. Y habló de “la clase dominante que controlando editoriales y diarios enseñó una historia falsa y dio importancia a escritores que se ponían al margen de los anhelos del pueblo”. Utilizó, para graficar esa idea, la figura de Borges de quien dijo que “tuvo la desgracia de encontrarse en el camino a Victoria Ocampo” y que “basaba sus emociones en cubitos de hielo”.
Según las opiniones de Jara, Galasso y Roselli, Cátulo Castillo entra en la categoría de los malditos, aquellos personajes silenciados por la cultura oficial. Y para darle más tinte político, sostuvieron que Castillo representaba la figura del poeta depuesto.
La charla culminó con un show musical presentado por Carmencita Miranda donde el bandoneonista Daniel Martínez Prícolo y las voces de Juan Carlos Galvani, interpretando Anoche y Fabián Spinelli, entonando Tinta roja, La última curda y Desencuentro. Otra forma de continuar disfrutando de las letras de Cátulo, las mismas que hablaban “de la cultura de la orilla”, según la definición de Juan Carlos Jara.
El jueves 28 a las 19.30 horas se cierra el mes de biografías con las presencias de Carlos Vallina, co-autor de El cine quema. Raymundo Gleyzer, Ricardo Petraglia, quien escribió Estela. La muerte de una hija que parió una abuela y Felipe Celesia, co-autor de La ley y las armas. Biografía de Rodolfo Ortega Peña.

Juan Manuel Bellini
Nota publicada en Diagonales, martes 29 de mayo de 2009.