lunes, 14 de abril de 2014

INTIMIDADES AL MARGEN / PÁGINA 12

libros
DOMINGO, 13 DE ABRIL DE 2014

INTIMIDADES AL MARGEN

Poeta y narrador, los cuentos de Carlos Hugo Aparicio
retratan sin golpes bajos y con sutilezas del lenguaje,
la vida de los humildes del noroeste argentino.
 Por Sebastián Basualdo












Carlos Hugo Aparicio nació en La Quiaca, Jujuy, en 1935, y desde muy joven reside en la ciudad de Salta donde ha escrito y publicado una considerable obra poética que se inicia con Pedro Orillas (1968) y culmina por el momento con Romance de bar (2010). Libros traducidos al francés, como su novela Trenes del sur (1988), poemas musicalizados por Dino Saluzzi y cuentos llevados a la pantalla grande por el cineasta Alejandro Arroz (la película Luz de invierno fue estrenada en 2007 y actualmente el director trabaja en una serie de ocho capítulos titulada Historias de la orilla, basada en cuentos de Aparicio) lograron que su nombre trascendiera los límites regionales haciendo justamente lo que alguna vez recomendara Tolstoi, sobre aquello de pintar tu aldea. La mayoría de los diez cuentos que integran Sombras del fondo abordan la problemática cultural y económica de la clase social más desposeída del noroeste argentino. Con un despliegue de técnica narrativa realmente notable, asimilando la tradición del realismo norteamericano y sus felices consecuencias en la literatura latinoamericana con Rulfo a la cabeza, Carlos Hugo Aparicio construye pequeñas piezas con la precisión de una maquinaria de relojería, ya sea haciendo fundamental hincapié en la importancia de la historia subterránea o del iceberg, como le gustaba decir a Hemingway, o simplemente elaborando climas opresivos donde el desenlace surge de entre líneas mientras la ambigüedad o silencio pone al lector en situación de reconstruir la historia. Vendedores ambulantes, albañiles y lustrabotas, changarines, familias muy humildes incapaces de resolver problemas cotidianos, madres abnegadas y fuertes, chicos con su niñez postergada por el hambre o el maltrato pero que, pese a todo, encuentran siempre un motivo para justificar a los que quieren, son algunos de los personajes que pueblan estos cuentos. “Las chicas abrazadas entre sí, suspirando por las muñecas que pidieron, rezando de rodillas sobre la tierra dura del piso. Yo me conformo con la locomotora y sus diez vagones. Madrugamos. Vamos a medio vestir, corriendo, y nos largamos a llorar todos juntos al encontrar las zapatillas solas, descoloridas tal cual las dejamos. Nos aparece por detrás, con el cinto de cuero en la mano, mientras con la otra se sostiene los pantalones con la bragueta sin abotonar. Somos una manga de infelices, desagradecidos, desobedientes de mierda, apenas las rebusca para matarnos el hambre y tenemos todavía la desfachatez de exigir lujos”, dice el narrador en el cuento “Puerta con tranca”, donde plasma la incredulidad de la niñez frente al universo del adulto acorralado por el pensamiento autoritario y la impotencia. En algunos cuentos de Sombras del fondo lo importante estriba en lo más determinante de un instante como quien lo captura por medio de una fotografía, así sucede en el cuento breve que lleva por título el libro, donde la desesperación de una mujer por querer escapar de la violencia doméstica se convierte en una espantosa sensación de soledad interna, o como en el caso de “Agua de zanja”, donde se narra el adve-nimiento de una inundación que terminará llevándose las pocas cosas que tiene una familia humilde. Lo más interesante de los cuentos de Carlos Hugo Aparicio es la intimidad que logra con el lector a partir de un elaborado trabajo de estilo donde los modismos y giros propios del habla del noroeste no están en función de reproducir estereotipos sino en poner de manifiesto la relación que existe entre lenguaje y pensamiento, o dicho de otra manera: la falta de educación. Si hay hombres brutales es porque han sido embrutecidos en el interior de una pobreza estructural que no pueden romper y acaso aceptan con toda la fuerza de ese suicidio cotidiano que es la resignación. Sombras del fondo no busca el retrato conmovedor ni mucho menos efectos moralizantes, la mirada ideológica la vuelca el lector cuando, pasando de una historia a otra, advierte la cantidad de aristas que puede llegar a tener la palabra violencia cuando nace de lo más hondo de la pobreza y la falta total de oportunidades. 



 Nota publicada el domingo 12 de abril de 2014 en el suplemento RADAR LIBROS del diario Página 12.

lunes, 31 de marzo de 2014

Editoriales al rescate

Texto de Laura Giussani
Emitido el domingo 30 de marzo en "Muy Bueno el Programa" de Radio Nacional (AM 870), con la conducción Julia Bowland y Gustavo Lema.

Lejos de lo que podía imaginarse, la feroz concentración de las grandes editoriales del mundo –en estos días Random House compró Alfaguara y se convierte en un pulpo difícil de asimilar- no provocó la desaparición de las editoras independientes. Muy por el contrario, en nuestro país florecen pequeños emprendimientos que resisten con cierto orgullo. No solo promueven las obras de autores locales sino que rescatan del olvido viejas glorias de las letras nacionales.

Este es el caso de Mil Botellas, creada y dirigida por Ramón Tarruella y Sofía Silva, con sede en La Plata. Bah, sede es un poco mucho decir. “Lo hacemos todo en casa”, dice Ramón –joven escritor y licenciado en historia, nacido en Quilmes y residente en La Plata- “y ahora que Sofía tuvo un bebé estamos todavía más ajustados de espacio”. A pulmón, Mil botellas decidió reeditar a aquellos autores injustamente relegados, cuyos libros ya no se encuentran ni en las mesas de saldo. Entre ellos, Rafael Barret con sus “Cuentos Breves”.  Barret nació en España en 1876 y desembarcó en Buenos Aires en 1903 para convertirse en uno de los más exquisitos cronistas de la época. Denunció la esclavitud en los yerbatales, fue detenido, torturado y deportado a Montevideo. Jorge Luis Borges le escribía a un amigo: “Ya que tratamos de temas literarios te pregunto si no conoces a un gran escritor, Rafael Barrett, espíritu libre y audaz”. En tanto, Abelardo Castillo sentenciará de manera definitiva: “Barrett estuvo entre nosotros seis años. En el relámpago de ese tiempo se hizo revolucionario, escribió una docena de libros imborrables y fundó una literatura y una ética. Murió en 1910, a los 34 años, edad en que otros escritores empiezan a pensar qué harán de sus palabras o su vida”.

Otro rescate imprescindible de Mil Botellas es Bernardo Kordon. Faro de la literatura nacional, heredero de la mejor tradición de aguasfuertes porteñas, “Alias Gardelito”, hoy en las librerías nuevamente, es una magnífica pintura de época. Su personaje, Tamborini, un embaucador simpático y seductor que está dispuesto con pequeñas mentiras conseguir una buena vida en la gran ciudad, vive en un universo existencial que bien podría toparse con Pedro Gauna, de “El sueño de los héroes” de Bioy Casares, o con el Erdosain de Arlt. Kordon, sin embargo, se reconoce discípulo de Borges. Para él también el verdadero drama es comprender que la verdad es una quimera. Sueño y realidad forman parte del mismo escenario.

Bernardo Kordon murió en el 2002, solo, en un geriátrico de Chile. Por entonces, la revista Sudestada publicó un artículo bajo el título: “El hombre que murió dos veces”. Relataba el descubrimiento en una mesa de saldo de un libro de Kordon por parte de un lector que lo leyó y quedó tan fascinado que quiso leer toda su obra. No tuvo suerte, eran los noventa y los libreros le decían que estaba agotado y que Kordon había muerto. Un día un amigo lo llamó para darle la noticia en el 2002: Murió tu autor preferido. “Cómo, no había ya muerto?”. No. Simplemente se había ido en 1998, acaso hastiado por la mediocridad del país, a pasar sus últimos años en Chile.  La nueva edición de “Alias Gardelito” cuenta, además, con un excelente prólogo de Germán García que recorre su obra y reflexiona sobre el carácter judío de Kordon, a partir de ese dato revela también el vínculo entre el tango y los judíos porteños. Imperdible.

Mil botellas edita también autores contemporáneos como  Carlos Aparicio –narrador nacido en 1935 en La Quiaca- autor de “Sombra del Fondo y otros cuentos” que se está distribuyendo en estos días en las mejores librerías.

Mención especial para la novela del director de la editorial, Ramón Tarruella, “Balbuceos (de noviembre)” que retoma esta tradición literaria de personajes en los márgenes aunque su geografía es La Plata y alrededores. El protagonista trata de recomponer su vida luego del suicidio de un amigo con quien pretendían escribir una novela pop. Aquí no hay tugurios ni pensiones ni piringundines. Estamos en el siglo veintiuno y el paisaje incluye cybers y cableríos varios pero el trasfondo existencial no difiere demasiado del de sus autores preferidos, que están mencionados en el relato.
Pueden encontrar toda la información sobre esta editorial en su blog: www.milbotellas.blogspot.com

jueves, 13 de marzo de 2014

La novela como justicia

Sus escenarios son los barrios del sur porteño. Sus personajes, marginales rastreadores. Con lápiz y papel, sentado en el Bar Británico, Martín Malharro escribe su cuarto policial negro “para impartir un poco de Justicia, desde los márgenes”.

Por Pablo Waisberg

Para acceder a la nota a continuación copiamos el enlace al suplemento "Histórico" del diario Sur Capitalino donde fue publicada (Marzo, 2014). http://www.surcapitalino.com.ar/edimpresa.php

viernes, 28 de febrero de 2014

miércoles, 29 de enero de 2014

Carlos Aparicio, el poeta del silencio

El autor, Carlos Hugo Aparicio

Nacido en una ciudad de frontera -La Quiaca, 1935- el escritor Carlos Hugo Aparicio hace honor a ese territorio límite, como lo muestra el mapa de trasiegos de su libro Sombra del fondo, un mapa de cruces donde los personajes llevan y traen bultos de silencio, pesadas rutinas, frases mordidas, retazos del absurdo y desenlaces inesperados. Los textos de Aparicio -nacido en Jujuy y radicado en Salta desde niño- incluidos en esta antología que reúne trabajos de libros anteriores como Los Bultos (1974) y un volumen con el mismo título de Sombra del fondo (1982), dan una muestra cabal de su narrativa centrada en una atmósfera donde lo inquietante sobrevuela la planicie de lo cotidiano. Quizá sea este rasgo, y un lenguaje hilvanado a personajes marginales, que serpentea por el monólogo, el diálogo, el comentario hasta hacerse pura sensación, lo que otorga espesor a una obra que se completa con la novela Trenes del sur y varios libros de poesía, entre ellos, El grillo ciudadano, El silbo de la esquina y Romance de bar. El narrador y editor Ramón Tarruella, uno de los responsables de la aparición de Sombra del fondo a cargo del sello que codirige -editorial Mil Botellas-, detalló que “la idea era hacer conocer sus cuentos, su estilo. Representar la identidad literaria de Aparicio; ese modo preciso que hace que el lugar del narrador, el artificio, no aparezca. Antologar diez cuentos era una forma de lanzar al autor, de mostrarlo. La selección se hizo en base a los gustos; creo que todos tienen un mismo tono”. Sobre el estilo del autor que acaba de editar, Tarruella precisó que “el recurso es hacer literatura con recortes del habla coloquial, lo que circula en cada esquina, las preocupaciones que se repiten en un bar. Es el mismo procedimiento que utiliza Manuel Puig en sus novelas, hacer literatura con lo que ya se dijo: contemplar, escuchar. Creo que esas voces más que superponerse, conviven. Me gusta esa palabra, conviven, se alojan, y creo que precisamente eso me impactó al leerlo. La forma en que convive una alegoría con un insulto, una oración sin terminar y una escena excelentemente descripta de una mujer haciendo milanesas”. La publicación de Sombra del fondo, amplía la circulación de la obra relevante de Aparicio con libros traducidos al francés, poemas musicalizados por Dino Saluzzi e historias llevadas al cine: en 2007 se estrenó la película “Luz de invierno” dirigida por Alejandro Arroz y actualmente el mismo director filma una serie de ocho capítulos titulada “Historias de la orilla”, también basada en cuentos de Aparicio. Para Tarruella, además, lo interesante en el universo de Aparicio es que “no se muestra a la pobreza desde lo pintoresco, sino como una realidad. Este mundo de las orillas fue tomado por otros grandes narradores como Bernardo Kordon, también sus personajes deambulan y sobreviven inventándose ilusiones”. 
 Sombra del fondo y otros cuentos 
 Autor: Carlos Aparicio 
 Editorial: Mil botellas 
Leer más en http://www.eldia.com.ar/edis/20140126/Carlos-Aparicio-poeta-silencio-septimodia3.htm

Nota publicada en el suplemento "Séptimo Día" del diario El día, el domingo 26 de enero de 2014.