miércoles, 23 de julio de 2008

Contar un cuento, una tarea lúdica y terapeútica

“Uno está jugando cuando cuenta un cuento”, así definió Claudio Ledesma la tarea de narrador oral, en su segunda presentación consecutiva en el ciclo Cuatro Ficciones. El jueves pasado los invitados fueron “Los decidores”, grupo coordinado por Ledesma, que se formó en el verano y compuesto de ocho integrantes.
Los integrantes de “Los decidores” también se animaron a una definición, considerando a la narración oral como una herramienta escénica, pedagógica y terapéutica, donde se genera un vínculo de comunicación con el interlocutor, vínculo que es directo y activo. Por otra parte, aclararon que cualquier persona con el don de la palabra puede dedicarse a esta actividad, en la cual el narrador “juega, disfruta, comparte con el público y crea una convención”. El oyente, desde su realidad, puede identificarse con el cuento, emocionarse, y compartir aquel sentimiento con el narrador.
“Contar un cuento es un milagro”, relato a cargo de Beatriz Adolfi, es título y una frase que sintetiza la postura del grupo ante la lúdica tarea de narrar. A lo largo del encuentro, cada uno de los integrantes interpretó textos de diversos autores: Eduardo Galeano, Mario Benedetti y Jorge Díaz, entre otros. La elección del cuento, acotaron, es una tarea muy personal, introspectiva, donde se desarrolla un criterio estético y donde cada narrador toma lo que necesita de la historia para su puesta en escena. “Un mismo cuento jamás va a ser contado de la misma manera por dos personas”, afirmó Haydeé Guzmán.
Durante la intervención del público, se le preguntó al grupo sobre el actual auge de la narración oral. Claudio Ledesma contestó que “vivimos bombardeados por imágenes efímeras y entonces hay una necesidad de volver a imágenes internas”. Por eso, la importancia del narrador oral, cuyo trabajo es la difusión de las obras literarias, desde una interpretación individual que luego será compartida con el público.
En otra definición, el grupo apuntó que el objetivo de la literatura no es dar respuestas, sino plantear nuevas preguntas, planteo compartido por el Grupo Editor Mil Botellas, organizador del ciclo en el Centro cultural Islas Malvinas. Como el anterior jueves, Claudio Ledesma eligió a Graciela Cabal para cerrar el encuentro, esta vez con un fragmento de la novela “Cenizas de papá”.
El ciclo Cuatro Ficciones se reanudará el jueves 14 de agosto, destinado a autores de biografías. En el primer encuentro, dedicado a biografías políticas, los invitados serán Gabriela Saidón (Norma Arrostito), Alejandra Dandan (Julio Baxter) y Héctor Cassesse (Los Di Tella).

Ayelén Fiebelkorn

Claudio Ledesma interpretando un cuento

La oralidad, una larga tradición latinoamericana

En una charla sobre narración oral, el poeta y cuentista Roberto Moscoloni fue el encargado de inaugurar el ciclo de julio, el jueves pasado en el Centro Cultural Islas Malvinas. Moscoloni comenzó leyendo un ensayo sobre esa tradición en América Latina para luego relatar cuentos de su autoría. Este espacio literario, que se inició en mayo con el ciclo sobre la nueva generación de escritores, dedicará el resto del mes a las narraciones orales, con otros invitados.
“Me convencieron de que era un narrador oral, un especialista, cuestión que todavía no entiendo, sigo creyendo que yo cuento”, confesó Moscoloni, como respuesta a la moda que, según él, pregona el profesionalismo del narrador. Por eso prefirió identificarse con aspectos más ligados a la cultura popular en el relato de historias. Partiendo de la figura de los abuelos y los padres se puede desandar este camino. Los abuelos, despojados de profesionalismo, cambian las entonaciones en distintos momentos de un relato para cautivar al niño, para crear un clima que resulte real. Estas serían las primeras experiencias con la literatura. Un punto de partida que data de una larga herencia histórica y que permite adentrarse en las particularidades del género.
Al recordar sus inicios como narrador, Moscoloni señaló: “comencé a transitar el camino de la oralidad a partir de conocer de cerca las experiencias de la revolución Sandinista que terminó con una dictadura de cincuenta años, en julio de 1979. A través de la palabra, la experiencia nicaragüense construyó un ejército popular que derrotó a un ejército profesional”. Sin desestimar el papel de las armas en ese triunfo, Moscoloni agregó que fue vital el rol de la palabra para convertir al pueblo nicaragüense en eje de su propio destino. Los escritores latinoamericanos supieron ser grandes escuchas de estas manifestaciones del pueblo, y es aquí que se teje la relación de la oralidad con la literatura.
Al lado del público y sin micrófono, Roberto Moscoloni abandonó el pequeño escenario para relatar cinco de sus cuentos. Antes del cierre, una persona del público sostuvo que el nuevo auge de la narración oral podía estar relacionado con la necesidad de manifestarse después de muchos años de silencio, de recuperar los espacios perdidos, idea a la que Moscoloní adhirió.
El ciclo, organizado por el Grupo Editor Mil Botellas, continúa el próximo jueves a las 19:30, con la presencia de los Abuelos y Abuelas Cuentacuentos de la Biblioteca Euforión.

Javier Guiamet

La literatura, de la intimidad a lo público

“En una realidad desbordante, la palabra, la literatura, nos salva. Es allí, cuando la realidad nos supera y necesitamos creer en las historias, zambullirnos en la fantasía y la ficción” sostuvo Claudio Ledesma, coordinador del Grupo Palabras de Mujer, a favor de la literatura como aliciente frente a las adversidades. Ledesma y las nueve narradoras, integrantes del grupo, ocuparon la mesa del ciclo Cuatro Ficciones, el jueves pasado en el Centro Cultural Islas Malvinas.
El Grupo platense Palabras de Mujer comenzó el encuentro exponiendo su reciente inicio como cuentacuentos, la heterogeneidad de sus integrantes teniendo en cuenta sus distintas profesiones y el placer de narrar en diferentes lugares y situaciones. Entre reflexiones y relatos fueron desentrañando el curioso pasaje del acto solitario y silencioso de la lectura al acto público de la narración. El cuento, para ellas, se transforma en una excusa para contarse a sí mismas, apropiarse de vocablos ajenos y tomar la palabra.
Las narradoras orales comenzaron con una interpretación de la historia de Álvaro, un niño despojado de afectos, que sentado en el umbral espera a quien dicen que es su padre, anhelando la decisión de que éste lo reciba. Luego, a dos voces y sin micrófono, dos de las integrantes lograron la mayor atención del público con relatos acompañados de ademanes, registros y cuerpo expresándose. También se oyeron cuentos de la escritora cordobesa Alejandra Oliver Guyer, “Si tienes un papá mago” de Gabriela Kesselman, un relato inédito con título “Palabras de Ana”, y tres microcuentos, uno de ellos, de Marco Denevi.
El grupo Palabras de Mujer amplió la propuesta de la narración oral como medio de expresión, una idea en la que coincidieron los anteriores invitados al ciclo del mes de julio, tanto Roberto Moscoloni como las abuelas y abuelos cuentacuentos. Las dificultades surgen, según el grupo coordinado por Ledesma, al momento de elegir un cuento para narrar y las posibles formas de llegar a la interpretación final. En este pasaje de la intimidad a la oralidad, los cuentos juegan con el lenguaje y la memoria, con las imágenes evocadoras y lo alegórico para reconstruir sus tramas, así también lo dicho y lo oculto en las historias.
Sobre el cierre del encuentro, el coordinador continuó expresando su idea sobre los hacedores de historias y el oficio del cuentacuentos, colmado de técnicas y secretos. “No relato cuentos de mi autoría. Mi objetivo es contar bien los textos de autores que admiro”, agregó. Por último, como portavoz de las inquietudes de un niño, Claudio Ledesma narró la adaptación de una novela autobiográfica de Graciela Cabal.
El próximo jueves a las 19.30 hs. se presentaran Los Decidores, coordinado también por Claudio Ledesma, cerrando el ciclo de narraciones orales. Este espacio creado por el Grupo Editor Mil Botellas junto al Centro Cultural Islas Malvinas, comenzó en el mes de mayo con “La Joven Guardia”, ciclo dedicado a los jóvenes escritores argentinos, continuó en junio con “Rebelión de Vocablos”, destinado a la poesía. Para agosto se esperan tres mesas con autores de biografías políticas, de escritores y de músicos populares.

Sofía Silva

El deseo y la lectura

Las Abuelas y Abuelos Cuentacuentos conciben al acto de leer como “un acto de imaginación que nos compromete emocionalmente”, y llevan sus relatos por escuelas, asilos de ancianos y hospitales, buscando que el cuento se transforme en deseo y la lectura en placer. Con esa misma intención se presentaron el jueves pasado en el Centro Cultural Islas Malvinas, en el marco del ciclo Cuatro Ficciones organizado por el Grupo Editor Mil Botellas. Ciclo que este mes está dedicado a las narraciones orales.
Entre las experiencias que las Abuelas y Abuelos compartieron con el público, hubo lugar para la anécdota. La tarde que, por un error burocrático, compartieron la Plaza Matheu con un acto de la Iglesia Evangélica. A pesar de tratarse de actividades opuestas, terminaron intercalando la narración de cuentos con mates y tortas fritas ofrecidas por los evangelistas. Las Abuelas y Abuelos Cuentacuentos destacaron también la experiencia en el Hospital de Niños y en la escuela N° 35 de Arana. Como parte del habitual recorrido por las escuelas, en Arana organizaron una concurrida feria del libro logrando incluso el interés municipal. “Esos niños en un futuro serán lectores y eso lo van a llevar al hogar- explicaron-. El impacto social también lo reciben los adultos”.
En la presentación en el Islas Malvinas, hubo tiempo para las narraciones. Hugo, el único hombre del grupo, comenzó el encuentro con “Cuento por encargo”, relato del cordobés Marcelo Damiani. El mismo Hugo, a dúo con Lucía, relató “Huellas” de Eduardo Galeano. Continuaron con “La planta de Bartolo” e “Historia de ratita”, ambos de Laura Devetach, y “El espejo chino” de Jean-Claude Carriére, quien fuera guionista del cineasta Luis Buñuel en “Belle de Jour”.
Las Abuelas y los Abuelos Cuentacuentos siguen apostando a la lectura como para distanciarse de esos años oscuros de la historia argentina en los cuales los libros estaban prohibidos, autores como Elsa Bornemann, Eduardo Galeano y Laura Devetach. La tarea de los Cuentacuentos contribuye a la proliferación de las narraciones orales, fenómeno que se viene dando en América Latina desde 1994.
Antes de despedirse, invitaron a otros abuelos a sumarse a esta experiencia, y dejaron lugar y horario de reunión: los días miércoles a las 17.30 horas en la Biblioteca Euforión, en diagonal 79 N° 371 e/62 y 63. Continuando con el ciclo Cuatro Ficciones, el próximo jueves se presentará el Grupo Palabra de Mujer, coordinado por Claudio Ledesma.


Juan Manuel Bellini

Hugo, el único abuelo narrador del grupo

lunes, 21 de julio de 2008

En Julio, Narraciones orales

Jueves literarios en el Malvinas. 19.30 horas.

Ciclo: Cuatro ficciones

Libros, charlas, debates, escritores.




JULIO: NARRACIONES ORALES




Jueves 24. "Grupo Los Decidores", coordinado por Claudio Ledesma.




Integrantes:

- Analía Ouviña
- Andrea Auzoberria
- Beatríz Adolfi
- Haydeé Guzmán
- Hugo Chavez
- Ignacio Ardaiz
- Patricia Troncozo
- Rosa Vicente




Próximas charlas:

Agosto: mes dedicado a las biografías (políticas, literarias y musicales).




Organiza: Grupo Editor Mil Botellas / mil_botellas@yahoo.com.ar

Blog: www.milbotellas.blogspot.com




Centro Cultural Islas Malvinas. Calle 19 y 51.

Entrada libre y gratuita.