viernes, 27 de julio de 2012

Retrato en penumbras de una generación perdida, por Fabián Soberón

Alberto Vanasco nació en Buenos Aires en 1925. Fue traductor, remisero y profesor de física y matemática. Trabajó en el Poder Judicial y en las Fuerzas armadas; escribió guiones para cine y televisión. Miembro de una familia acomodada, viajó por Europa y Estados Unidos. Publicó poemas, cuentos, novelas, ensayo filosófico, teatro y es considerado un precursor de la ciencia ficción en Argentina. 
De su obra diversa se destacan las novelas "Sin embargo Juan vivía" (1947) y "Nueva York Nueva York" (1967). Cercano al grupo de los surrealistas, escribió un ensayo sobre el racionalista Hegel. Murió en Buenos Aires en 1993. "Los muchos que no viven" (novela publicada en 1964 y reeditada recientemente) no es una narración de aventuras, ni una novela negra, ni la evocación depurada y triste de un triángulo amoroso. Es todo eso y, al mismo tiempo, mucho más. Alberto Vanasco elige el pretérito imperfecto para hablar de Emilio y de su grupo de amigos. Ese tiempo imperfecto le sirve para esbozar el ritmo intelectual de una generación y de un modo de enfrentarse a la vida y a las circunstancias. Con una prosa incandescente, Vanasco habla de sí mismo (a través de Emilio) y traza el mapa díscolo de su tiempo: expone de manera narrativa las hipótesis políticas y filosóficas de los años ´50 en la ciudad de Buenos Aires. La novela, entonces, es una narración precisa y poética sobre las vacilaciones de una vida, sobre el desencanto de un hombre y de su época. Antes que peripecias, Vanasco crea atmósferas oscuras, neblinosas y, a partir de esos climas, cuenta las circunstancias irreversibles de su protagonista. Emilio es lúcido, vagabundo y mujeriego. A pesar de su búsqueda de una vida mejor, no encuentra en nada el asidero para su existencia. Su rutina incluye las reuniones con sus amigos Miguel, Román, Tolosa y los otros. Dice el narrador: “Más que hacer cosas, nos dispersábamos en euforias musicales, en borrosas dialécticas de café.” Todos están a la deriva. Nadie tiene un oficio fijo. Miguel es una especie de intelectual que está harto de la vida en su país. Con parsimonia, Emilio escucha sus discursos eufóricos sobre la falta de conciencia latinoamericana. En medio de las infidelidades y los desencuentros amorosos, los jóvenes sin norte, discuten sobre el futuro del país. En este sentido, Los muchos que no viven es un relato crítico, un conjunto de ideas sobre el pasado fracasado y sobre el porvenir incierto. Pero la novela no se define por la elaboración de una trama. Es, antes que nada, un tono, una voz, un flujo de ideas, de sensaciones, de ritmos íntimos. Dice Emilio: “Todo estaba impregnado por la perseverancia, el vapor y la decrepitud de la lluvia.” Vanasco entrelaza la narración mínima y justa de episodios con la evocación afantasmada de una manera de ver el mundo, la de su narrador protagonista. Ese tono es la marca de la novela, un mantra reflexivo y poético: “Yo me echaba hacia atrás en el asiento y contemplaba la noche a través del parabrisas abombado. Miraba las calles húmedas y resplandecientes, la ciudad arrogante pero dormida, la lluvia que trizaba los vidrios. ¿Qué hago yo aquí con esta mujer? El auto se deslizaba silencioso entre otros autos, también silenciosos y suaves, cada uno con su urgencia exacta y sus pasajeros difusos, guarnecidos por las sombras, en la azulada y confortable penumbra donde parecían urdirse los destinos del mundo.” En muchas páginas no ocurre nada. Es decir, la trama, en un sentido cinematográfico, no avanza. Lo que escucha el lector es la conciencia de Emilio, el flujo melancólico y arrollador de alguien que observa, que atraviesa “el” mundo con una pena interminable. Vanasco hace de Emilio el síntoma de un periodo de desolación. La novela traza el arco de una juventud perdida entre la conciencia del fracaso en el pasado y la inexistente gloria en el futuro. La novela es un fresco destemplado de un tiempo histórico, y también es la taquigrafía desoladora de un estado de la existencia. Anota Mario Trejo en el prólogo a la novela, escrito en 2011: “Esta es una novela de los años cincuenta, sobre Buenos Aires en los años cincuenta. Muestra las carencias de nuestro país… Todo era negación y dificultad.” Los muchos que no viven es un mapa de la abulia de unos desencantados, en una hora precisa, en el tiempo de la frustración y el desconcierto.

 Nota publicada en la revista Boca de sapo, el 26 de julio de 2012. http://www.bocadesapo.com.ar/

miércoles, 25 de julio de 2012

MIL BOTELLAS EN NECOCHEA

Los libros de Mil Botellas llegaron a Necochea. Encontralos en la librería "Sor Juana", ubicada en la calle 64 Nº 3085. Más información: sorjuana_libros@yahoo.com.ar - (02262)52-3384.



sábado, 21 de julio de 2012

La venganza de Mariani

Por Hernán Vaca Narvaja
Toda justicia es una suerte de venganza, y la venganza forma parte de nuestro destino”, dice como al pasar uno de los protagonistas de “Carne seca”, la última novela policial del periodista Martín Malharro. Este apasionante thriller, ambientado en democracia pero con protagonistas de la última dictadura militar, completa la apasionante trilogía del autor denominada La Balada del Británico, que integran también “Banco de niebla” y “Califre .45”. Los protagonistas, por tanto, ya son conocidos por el lector: el detective aficionado Mariani –un busca fracasado que vive con sus tías y procura ganarse la vida buscando personas extraviadas-, su inseparable amigo Demarchi –mecánico de autos viejos, porteño y amiguero- y una serie de personajes del bajo fondo porteño como “El Griego” Blajaquis, un mafioso de La Boca que facilita armas y contactos a Mariani, o los policías que le brindan información por derecha a cambio de unos mangos. Al igual que en sus libros anteriores, la historia se desarrolla en un contexto bien porteño, con “El Británico” –el mítico bar de San Telmo- como telón de fondo, epicentro y disparador del relato. Si en “Calibre.45” sorprendía la complejización de la trama del relato a medida que la historia transcurría y la investigación de paradero se convertía en una pesquisa de carácter casi antropológico en torno a la historia de los anticuarios, en “Carne seca” Malharro nos sumerge sin anestesia en el submundo de la “mano de obra desocupada” de la última dictadura militar. Y elige para ello a un grupo de ex represores vinculados por una especie de logia en torno a uno de los personajes más emblemáticos del terrorismo de Estado: el inefable capitán del Ejército Héctor Pedro Vergéz, alias “Vargas”, acusado ante la Justicia tanto por sus crímenes y aplicación de tormentos a sus prisioneros como por el robo y estafa a sus víctimas. Un Mariani por momentos desconcertado y siempre escéptico acepta buscar al tío huraño y reservado de un joven algo ingenuo que lo contacta y le adelanta 500 pesos para lo encuentre. Pero a poco de iniciar su búsqueda, Mariani descubre las claves secretas de un grupo muy parecido a una logia, que se identifica con unas insignias muy particulares y se reúne religiosamente los 2 de agosto – cumpleaños del dictador Jorge Rafael Videla- en un restaurante de Buenos Aires. Cuando Mariani amplía la búsqueda, descubre que tres de los cuatro integrantes del grupo que investiga fueron asesinados de la misma manera que ellos mataban a sus víctimas en los que ellos mataban a sus víctimas en los años de plomo. La búsqueda entonces se torna peligrosa, Mariani recurre a sus contactos en el bajo fondo y a periodistas que le cuentan la macabra historia de los grupos de tareas que trabajaron en Campo de Mayo durante la dictadura militar. El misterio que hasta entonces cartacteriza a la narración de “Carne seca” se transforma de pronto en una prosa agitada e intensa, un relato atrapante y por momentos desquiciado en el que Mariani va deshilvanando la madeja hasta encontrarse cara a cara con la muerte.

Campo de Mayo
-No sabía que había gente que se dedicaba a buscar personas. -En este país se busca de todo, hay tantas cosas perdidas que buscar personas no es extraño. El diálogo entre el periodista Fernando Almirón, que ha publicado un libro sobre la represión en Campo de Mayo, y el atribulado Mariani, supone una brutal metáfora de una Argentina desquiciada por su historia reciente, donde a pesar del tiempo transcurrido el perezoso brazo de la Justicia no alcanza para atrapar a los represores, que permanecen ocultos y a salvo de miradas indiscretas merced a la impunidad y la protección de las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia. “¿Sabe lo que pasó en Campo de Mayo?”, le pregunta a Mariani Alfredo Morán, abogado de derechos humanos que se ilusiona con la posibilidad de identificar –a través del propio Mariani- a los esbirros ocultos del capitán Vergéz; “fue tan terrible que un sobreviviente llegó a decir que la muerte era una liberación, una liberación a la que llegaron pero después de atravesar el peor de los infiernos. Asesinaron a miles de personas después de infligirles las torturas más horrorosas que usted se pueda imaginar; la gran mayoría de ellos acabaron muertos en la tortura, asesinados a tiros o arrojados vivos al mar”. Ante el silencio de Mariani, el abogado insiste: “Detrás de cada nombre que participó en esta masacre hay una historia de horror. No vaya usted a creer que los que hicieron esto fueron monstruos fáciles de reconocer en la calle, no, los que lo hicieron fueron tipos de apariencia normal, esposos amantes, buenos padres de familia, tipos que hoy siguen estando entre nosotros, sin arrepentimientos ni culpas y con un discurso que justifica los crímenes”. Pero a Mariani no le importa. Escéptico, no cree en la Justicia. Ni tiene valores. En su lógica pragmática y elementa, deduce que encerrar a un viejo por crímenes cometidos treinta años atrás es, más que justicia, venganza. -Toda justicia es una suerte de venganza, y la venganza forma parte de nuestro destino. Mire la historia, observe la realidad y verá que tragedia y venganza son parte de los materiales que forjaron este país”-, le contesta Morán, en uno de los tantos diálogos que hacen de “Carne seca” mucho más que un thriller de suspenso o una novela de intrigas. Se trata, en definitiva, de un relato que interpela –que nos interpela como lectores y como sociedad- en clave policial, pero también en clave política. Y esa interpelación le permitirá al autor romper con los cánones tradicionales del relato policial para sorprender a sus lectores con un final impensado para los protagonistas de su fascinante “Balada del Británico”. Un final que es, parafraseando a Roberto Arlt, “como un cross a la mandíbula”.

Nota publicada en la revista El Sur de julio de 2012.

Conversación con Martín Malharro

En el marco del programa "Derecho de Autor" que conduce Damián Toschi, los sábados de 21:00 a 22:00 Hs por Radio Universidad Nacional de La Plata (AM 1390), Martín Malharro dialogó sobre Carne seca, su última novela. El blog "Con Todas Las Letras", comparte el link a la nota:

lunes, 16 de julio de 2012

VUELVEN LAS CHARLAS LITERARIAS

VUELVEN LAS CHARLAS LITERARIAS
CICLO CUATRO FICCIONES
libros, charlas, escritores

LO QUE SE VIENE:
"Borges y el cine"
A partir del 16 de agosto, 
todos los jueves a las 19.30hs. 

ORGANIZA
Editorial Mil Botellas
Biblioteca Teatral "Alberto Mediza"

ENTRADA LIBRE Y GRATUITA
Biblioteca Teatral "Alberto Mediza"- Calle 10 Nº 1076 e/ 54 y 55. La Plata.